Así se vive en un ETCR

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Los profesores agropecuarios realizan asesorías técnicas a todas las iniciativas agrícolas, en el ETCR de Colinas, hay cerca de 7 hectáreas de maracuyá del colectivo Farc. Foto: Comunicaciones ARN 

San José del Guaviare, Guaviare 21 de mayo de 2018.

Cristian* estudia para certificarse como técnico agropecuario con énfasis en líneas de piscicultura, agricultura y porcicultura junto a un grupo de 22 hombres y mujeres en el ETCR de Colinas. Su objetivo es aprender todo lo que más pueda para tener mejores oportunidades.

Este llanero de 40 años, siendo menor de edad entró a la guerrilla pensando en el bienestar de su familia, sueña con un país en paz para sus hijos, las personas que lo motivan mientras camina rumbo al cultivo de maracuyá.

“Ahora estoy terminando décimo, la idea es nivelar el bachillerato, y el próximo iniciar un tecnólogo o una carrera profesional”, dice este hombre más conocido como Cristian*, quien hizo parte del bloque 39 de las Farc. Yo me crie a orillas del rio Ariari, en Puerto Lleras y después me fui hacía Mapiripán en donde los paramilitares desplazaron a mi familia”.

De 40 años, lleva 11 meses viviendo en Colinas, donde está validando el bachillerato y además se capacita para certificarse como técnico agropecuario con énfasis en líneas de piscicultura, agricultura y porcicultura.

“Vivir en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) es bueno, hay cooperativismo y si el Gobierno cumple y llegan las tierras vamos a tener un mejor futuro”, comenta y agrega que “vivir en el ETCR es como habitar en cualquier pueblo, hay que trabajar, estudiar y de una u otra forma toca hacer cualquier trabajo para poder sobrevivir”. Él y su esposa, venden refrescos, hielo y preparadas, además de la clave del wifi; dinero destinado para los gastos de su bebé de 10 meses.

Su hijo hace parte de la explosión demográfica que vivieron las Farc cuando salieron a las zonas veredales y aunque en el 2001 tuvo a una hija con una civil, estaba en busca de ‘la parejita’. “Mis hijos me hacen pensar en el futuro, cuando me enteré que iba a ser papá nuevamente me puse feliz, y más cuando supe que era niño, no sé cómo describir lo que sentí cuando lo tuve en mis brazos por primera vez, pero puedo decir que es algo muy motivador para la vida de uno”.

Su esposa ha sido importante en este proceso, al igual que Cristian le gusta la educación y espera superarse. “A ella la conocí en una marcha guerrillera desplazándonos a orillas del rio Guayabero y es una mujer muy valiente y trabajadora”, afirma.

Cristian, como buen llanero, y además con sangre boyacense, es responsable y trabajador, su sueño es desempeñarse en lo que sea, pero de su propiedad, pues es un emprendedor innato. Su agenda en el ETCR hace que mantenga ocupado pues desde muy temprano se levanta a recibir clases en el Centro de Investigación y Formación Agrarias de Cantabria(CIFA) y en el trascurso de la mañana alimenta a los peses, les mide la temperatura, riega los cultivos, asea las marraneras, entre otras cosas. Después del medio día asiste a las clases de bachillerato y también participa en otras formaciones con voluntarios internacionales y en la noche llega a su casa a disfrutar lo que antes no tenía, el calor de un hogar.

Sin embargo, Cristian explica que no quiere revelar su identidad, aun le cuesta presentarse ante desconocidos como un excombatiente, y dice que todavía no están definidos muchos temas legales y que además quiere proteger a su familia, pues pese a que ya dejó las armas y está en un proceso de reincorporación con la ARN, la estigmatización sigue muy marcada. “La reconciliación solo es posible si todos los colombianos estamos dispuestos a perdonarnos, a pasar la página y a escribir una nueva historia donde todos tengamos un mejor futuro”, afirma.

Contra todo y a pesar de las situaciones complejas que se presentan en el día a día, Cristian y su familia están tratando se salir adelante, de recuperar el tiempo y conseguir oportunidades sostenibles que les permitan llevar una vida como cualquier colombiano.

Cristian termina de regar el cultivo y cuenta que también ha aprendido sobre piscicultura, cerdos y ganadería, “ahora estamos esperando que llegue lo de la inseminación artificial para el ganado”. Él está seguro que estudiar le permitirá tener mejores oportunidades para su familia y le ayudará a alcanzar su objetivo; ofrecerles bienestar a sus dos hijos y dejarles un país en paz.

Datos

  • A partir del 1 de agosto y ya con los guerrilleros sin armas, las zonas veredalesde las Farc se convirtieron en (ETCR).

 

  • La ARN con el apoyo de CIFA y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), buscan a través de la formación agropecuaria, brindar herramientas técnicas a quienes dejaron las armas y se encuentran en los ETCR de Charras, Colinas, Buena Vista, Playa Rica La Ye y el asentamiento rural de la Pista en la inspección La Julia.

 

  • En el ETCR de Colinas hay más de 300 personas en proceso de reincorporación

 

Fuente: ARN – Meta, Orinoquia

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